miércoles, 18 de marzo de 2009

MARTÍN


Si hay un resultado concreto que celebrar de la marcha del 12 de Marzo por la restitución del distrito electoral para las provincias de Lima es, sin ninguna duda, el reconocimiento que ha merecido -sobre todos los marchantes- Martín Huamántinco. Máxime si Martín no es alcalde, ni regidor, ni funcionario regional y ni nada que se le parezca pues -para llamarlo del modo menos adjetivo- se trata simplemente del concurrente más asiduo a la plaza principal de Huacho. Alguien para quien más que para ninguno de sus ocasionales ocupantes la extensión de su casa es la plaza. De manera que su presencia resulta no solo familiar sino tan significativa y no menos legendaria en la leyenda urbana de la ciudad que la del mítico guardia Nonone en la plaza San Martín. Eso explica la urgencia de su búsqueda luego de que Martín no volviera de la marcha. Tanto que hasta el mismo alcalde de su ciudad ordenó su inmediata localización.

De regreso, el público alivio de su retorno, ha tenido una compensación adicional: Martín ha conseguido un empleo dentro de la planilla de la administración regional. No es caridad ni un favor lo que ha obtenido sino un derecho que le corresponde a el, y a muchos miles de hombres y mujeres especiales como él (que conforman el segmento del 13% de personas con discapacidad del país). Por eso cabe celebrar que, si de reclamar derechos se trata, el ejemplo comience por casa.

Pues aunque Martín a sus 38 años sea considerado un menor por causa del Síndrome de Down que es y será su más leal compañera es más que el noble corazón de un hombre que, ante todo, es puro corazón. El corazón de la ciudad. Su pálpito más límpido y veraz. Pues no ante los poderosos sino ante los seres más indefensos se yergue la verdadera dignidad de las personas y de los pueblos.

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