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martes, 27 de agosto de 2013

POESÍA EN CANTO



Si es verdad que ningún idioma se expresa mejor que cuando habla a través de su poesía, sin duda alguna  ninguna poesía resulta mas hermosa que cuando la música de las palabras se junta con los acordes de un instrumento que lo acompañe y una voz que la entone.
Por eso el caso del cantor y compositor Paco Ibáñez (España, 1934) resulta verdaderamente extraordinario. Y es que Paco a la belleza de los más hermosos poemas escritos en castellano le ha agregado el encanto de su canto y de los acordes de su guitarra.
Y es que sencillamente, lo más bello de lo bello escrito en nuestro idioma desfila a través de su voz y de las cuerdas que pulsa desde que su padre (un exiliado de la Guerra Civil) le obsequiara su primera guitarra.
Manrique, Góngora, Machado, Hernández, Lorca, Albertí, de un lado del territorio hispano; Darío, Vallejo, Neruda, Guillén, Gelman, del otro, constituye el preclaro legado del talento y del talante singular de Paco Ibáñez.
Pero al igual que, por consagración o espejismo mediático, la obra de un pintor tiende a reducirse a uno o dos cuadros y la de un poeta a uno o unos cuantos poemas, en el caso de Paco existe algo único que, no por serlo, es poco: el concierto de 1969 en el Olimpia de París. 
Un concierto que la voz soberana del tiempo ha vuelto cada vez mas sonoro y vasto.







viernes, 16 de agosto de 2013

PROVERBIOS Y CANTARES


En Huaura. En un modesta y vetusta biblioteca de pueblo, mal iluminada y peor conducida, encontré una  antología de poesía que leí con pasión y devoción, una y otra vez, hasta que terminé copiando su contenido.

Y puesto que ningún idioma resulta más  hermoso que cuando habla a través de su poesía, aquella se torna doble maravilla, cuando la poesía ostenta sabiduría.
Más todavía cuando la sabiduría, en forma de poesía, encuentra en la voz de un poeta, la voz de todo un pueblo.
He aquí, pues, un puñado de aquella belleza y sabiduría recogida y compartida, de puño y letra, por Machado. El Machado jamás manchado: Antonio Machado.


Enseña el Cristo: a tu prójimo 
amarás como a tí mismo,
mas nunca olvides que es otro.

Se miente más de la cuenta
por falta de fantasía:
también la verdad se inventa.

¿Dijiste medía verdad?
Dirán que mientes dos veces
si dices la otra mitad.

Con el tu de mi canción
no te aludo, compañero;
ese tú soy yo.

Demos tiempo al tiempo:
para que el vaso rebose
hay que llenarlo primero.

Creí mi hogar apagado,
y revolví la ceniza...
Me quemé la mano.

¡Recuento de risa!
¡Un hombre tan serio!
...Nadie lo diría.

Bueno es recordar
las palabras viejas
que han de volver a sonar.

Poned atención:
un corazón solitario
no es corazón.

Todo necio
confunde valor
y precio.

Da doble luz a tu verso,
para leído de frente
y al sesgo.
Más no te importe si rueda
y pasa de mano en mano:
del oro se hace moneda.

Tengo a mis amigos 
en mi soledad,
cuando estoy con ellos
¡ que lejos están!

Dos consejos, a fuer de viejo:
nunca sigas un consejo.
Pero tampoco es razón
desdeñar
consejo que es confesión.

-¿Más el arte?
                 -Es puro juego,
que es igual a pura nada,
que es igual a puro fuego.

Mala gente que camina
y va apestando la tierra...

Nuestras horas son minutos
cuando esperamos saber,
y siglos cuando sabemos
lo que se puede aprender.

¡Ojos que a la luz se abrieron
un día para, después, 
ciegos tornar a la tierra
hartos de mirar sin ver!

El bueno es el que guarda,
cual venta del camino,
para el sediento el agua,
para el borracho el vino.

El hombre es por natura la bestia paradójica,
un animal absurdo que necesita lógica.
Creo de nada un mundo y, su obra terminada.
"Ya estoy en el secreto -se dijo-, todo es nada".

De diez cabezas, nueve
embisten y una piensa.
Nunca extrañéis que un bruto
se descuerne luchando por una idea.

Bueno es saber que los vasos
nos sirven para beber,
lo malo es que no sabemos
para que sirve la sed.

Anoche soñé que oía
a Dios gritándome: ¡Alerta!
Luego era Dios quien dormía,
y yo gritaba: ¡Despierta!

A las palabras de amor
les sienta bien su poquito
de exageración...

El ojo que ves no es
ojo porque tu lo veas;
es ojo porque te ve.

Mas busca en tu espejo al otro,
al otro que va contigo.

Hoy es siempre todavía.

Si vino la primavera,
volad a las flores;
no chupéis cera.

Los ojos por que suspiras,
sabelo bien, 
los ojos en que te miras
son ojos porque te ven.