Mostrando entradas con la etiqueta folclor andino. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta folclor andino. Mostrar todas las entradas

miércoles, 26 de febrero de 2014

INVIERNO




Las nubes vuelven
La lluvia cae
Las calaminas retumban
Los ríos rugen
Los cerros reverdecen
Las penas huyen
Las alegrías renacen
Otra vez es invierno
Otra vez carnavales
Igual que las nubes
También regresan
Vibran las guitarras
Trinan las mandolinas
Y nuevas voces
Igual que las nubes
Inundan las calles
Colman los corazones
Celebran la vida
Cantando bajo la lluvia




jueves, 15 de agosto de 2013

EL VIOLINISTA DE SAN DIEGO DE ISHUA


Máximo Damian, el legendario músico de la danza de las tijeras, el hijo adoptivo de José María Arguedas.
Máximo, mi amigo, mi gawguichay, alguna vez -entre la embriaguez de tragos y de música- dijo, antes de entonar una de esas hermosas melodías que lo han consagrado en leyenda del folclor peruano, unas palabras que jamás pude olvidar y menos ignorar: "¿De dónde me saldrá esto?"
En verdad, aquella interrogante, me impresionó porque en su brevedad y simplicidad, mas que una pregunta contenía un homenaje al arte: la sincera gratitud del creador deslumbrado ante su propia creación.
El espontaneo tributo ante la majestad perdurable del arte en medio de la modestia pasajera de la vida.
En suma, un homenaje a la vida.
Y que mejor argumento que la propia música para celebrarlo: 
https://www.youtube.com/watch?v=KUO3qZMhAIE






jueves, 18 de julio de 2013

CAJATAMBO, CANTOS Y ENCANTOS


Las guitarras y las mandolinas llegaron de España. Enseguida, allende los mares, se hicieron también peruanas; criollas y a la vez andinas. Pero sobre todo, cajatambinas.
En otras partes del Perú arraigó la guitarra y la mandolina, pero solo en Cajatambo adquirió la enjundia vibrante y vertiginosa de los fandangos y las bulerías andaluzas.
¿Cómo carajo, me he preguntado muchas veces, surgió una música tan hermosa en un pueblo tan solo rodeado por cerros?
Que importa la respuesta, -salvo aquella de que los hombres son los únicos olmos que dan peras- si ella existe y persiste: elegante y melodiosa.

Única y admirable, igual que sus montañas.