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lunes, 17 de octubre de 2016

SARTRE y BORGES

 
Jean Paul Sartre (1905-1980) era francés y era tuerto. Obtuvo el Premio Nobel en 1964 pero no lo recibió. Lo rechazó. Apasionado y contradictorio, fue un hombre solar plagado de sombras. Su obra se compone de textos filosóficos, además de novelas y relatos. Tan grande como fue su gloria lo es su olvido.

Jorge Luis Borges (1899-1986) era argentino y era ciego. Se trata sin duda del mas mentado y mas desafortunado candidato al Premio Nobel. Fue autor de ensayos, cuentos y poemas (jamás novelas) a los que debe su gloria postrera.

Elias Canetti (1905-1994) era bulgaro y era judio seferdita. Ensayista y novelista, escribió su obra en alemán. En 1981 el Premio Nobel universalizó su prestigio. Legó el estudio político mas notable del siglo XX: "Masa y poder". Discreto y franco, Sartre y Borges, cuyas obras no ignoró, merecieron -para variar- su franco desafecto.
"Nunca me gustó Sartre. Es un producto horrible de la enseñanza francesa. Nunca me impresionó nada de Sartre, nunca significó nada para mí. Su excesiva verborrea conceptual me resultó siempre molesta".
"Yo no le daria el premio (Nobel) a Borges. Y no por razones políticas, que no son pocas, incluso la medalla que recibió de manos de ese tal Pinochet. No se lo concedería porque su literatura es trivial, bien escrita pero superficial como el ajedrez"

martes, 13 de septiembre de 2016

BORGES, PREMIO CERVANTES

"Me conmueve mucho el hecho de recibir este honor en manos de un Rey, ya que un Rey, como un poeta, recibe un destino, acepta un destino y cumple un destino y no lo busca, es decir, se trata de algo fatal, hermosamente fatal".
Jorge Luis Borges


jueves, 8 de septiembre de 2016

UNA MUJER DEMASIADO VIEJA QUE MUERE MUY DESPACIO

Borges con sus padres y su hermana Norah
Así recordaba a su abuela inglesa Jorge Luis Borges. Madre de su padre, Francis Haslam, legó a Georgie -como lo llamaron en familia- el temprano dominio del inglés en su nieto. Fue tal el acierto de sus enseñanzas que antes de cumplir los diez años Georgie era ya autor de una traducción.
Basta esta referencia para presentar este magnifico tributo audiovisual ingles, para el argentino mas universal que mas amó y honró el legado de Inglaterra






miércoles, 13 de julio de 2016

POEMA DE LOS DONES

Jorge Luis Borges (1899-1986)

Leonor Acevedo, la madre de Borges, declaró algo que dignifica al hombre no menos que a su obra: "Como lo había hecho con mi marido que veía muy mal, yo leia todo a Georgie, a partir de los siete años. Y cuando el escribía, me dictaba. Hay cosas que nunca me leyó, como el poema Los dones, tan triste, donde habla de sus ojos. Pero lo leí cuando apareció impreso, 'Como hiciste?', le pregunté. Y me respondió: 'Se lo dicté a uno de la biblioteca, porque pensé que a ti te causaría mucha pena'. En efecto, disimula todo aquello que tenga relación con su vista, disimula mucho. Siempre está de buen humor, pero sé que, en el fondo, la realidad es otra".   







martes, 13 de octubre de 2015

TREKKING

Ocros, Ayacucho (Fotografia: Judith Espinoza P.)

Despunta el alba
Agradezco la hospitalidad
Vuelvo al camino
En la claridad del día
Un puñado de colores
Una sonrisa me aguardan
Paso a paso entonces
Inspirado transpiro
Jubiloso recuerdo
La belleza o la desgracia
Decía Borges
Con no menor rigor
Nos aguardan
Donde uno menos espera

jueves, 9 de enero de 2014

ONCE CONTRA ONCE




"El fútbol- declaró alguna vez Jorge Luis Borges con impertérrita lucidez- en sí no interesa a nadie. Nunca la gente dice 'qué linda tarde pasé, qué lindo partido vi, claro que perdió mi equipo'. No lo dice porque lo único que interesa es el resultado final. No disfruta del juego".
Por su parte, el alcalde más recordado de Madrid, el preclaro maestro Enrique Tierno Galván, precisamente cuando España fue sede del campeonato mundial de 1982, fue quien -a través de un bando municipal- lo describió (aunque mejor sería decir descubrió), en pleno furor universal, con rigor y suprema gracia castellana. Y es que TG será siempre, por igual, recordado por sus obras de alcalde y sus obras de sabio jurista y agudo ensayista. 


(1918-1986)
EL ALCALDE PRESIDENTE del Excelentísimo Ayuntamiento de Madrid.

Madrileños:
Era y es costumbre inmemorial entre los vecinos de esta honrada Villa congregarse los días señalados y fiestas de guardar para asistir a espectáculos públicos de grande diversión y entretenimiento, que suspenden el ánimo y sirven para descanso y olvido de los muchos quehaceres que a cada cual, según su estado, ocupan, desvelan y con frecuencia agobian.
 Entre todos cuantos espectáculos públicos distraían y animaban a los vecinos de este Concejo, descollaban de modo principalísimo y casi único las fiestas de toros, en las que participaban los moradores de la Villa con singular entusiasmo y regocijo, no faltos de percances y, en ocasiones, desgracias.
 Pero, renuévanse los tiempos, se alteran o cambian las costumbres y se introducen novedades que, sin perjuicio de que sobrevivan los antiguos usos y públicos espectáculos, ocasionan nuevos modos de esparcimiento y distracción, tales como el llamado “Football”, expresión anglicana, que en nuestro común castellano equivale a que once diestros y aventajados atletas compitan en el esfuerzo de impulsar con los pies y la cabeza una bola elástica, con el afán, a veces desmesurado, de introducirla en el lugar solícitamente guardado por otra cuadrilla de once atletas, y viceversa.
 En tanto el entusiasmo que ha despertado en todas las naciones del universo mundo tan notable afición, que puestas de acuerdo las principales cabezas entre las que dirigen y conciertan las demostraciones públicas del referido entretenimiento, han elegido a nuestra Villa y Corte para que, en los grandes cosos que en ella existen, compitan en los encuentros finales las mejores cuadrillas de cada nación, celebrándose con este fin grandísimos y fastuosos juegos, que atraerán a esta honrada ciudad innumerables visitantes de cuantos países pueblan la Tierra.
 Aunque es notorio y de común conocimiento que los vecinos de esta Villa suelen hacer oídos de mercader a las advertencias y admoniciones del Alcalde, séame permitido recordar que entre las virtudes que hacen un vecino perfecto y acabado, una muy principal es la cortesía, merced a la cual conservamos viejas amistades, ganamos nuevas, hacemos de los extraños propios y no pocas veces de los hostiles enemigos amigos de apego y fiar, logrando, por añadidura, que quienes visitan las ciudades pobladas por vecinos corteses se hagan lenguas de ellos, maravillados de la apacible condición de sus moradores.
 Siendo así que esta Villa, por razón de los grandes y famosos juegos de “Football”, que de suso he dicho, ha de ser visitada por un sinnúmero de curiosos y aficionados viajeros, bueno es y muy conveniente que extrememos la sobredicha virtud de la cortesía que, común entre nosotros, en ocasiones se olvida, por la preocupación, el mucho trabajo o descuido, cuando no por el enfado o la ira.
 Encarezco, pues, a los madrileños, como regidor que soy de esta coronada Villa, que atiendan con particular esmero a nuestros visitantes, conduciendo al perdido, orientando al perplejo, sosegando al inquieto, ayudando al que está en apuros, consolando a quienes la magnitud, complicación y desmesura de esta gran ciudad pueda llevar a la tribulación o al desconcierto, indicándoles con señas, descripciones sobre los planos o acompañándoles en la práctica, qué han de hacer cuando, como ha de ocurrir con sobrada frecuencia, desconozcamos su propio y connatural idioma u otro cualquiera que como recurso hablen.
 Advierte también esta Alcaldía Presidencia a los vecinos, con suma severidad no exenta de amor, que se esmeren en mantener limpias las calles, en la pulcritud de las fachadas y en la perfecta colocación de los coches en los lugares que correspondan, para pasmo de nuestros visitantes y gratificación y contento de nosotros mismos.
Copioso es el caudal de razones que aconsejan nos desvelemos todos por atender y cuidar a nuestros visitantes, que serán en extremo numerosos y de muy diferentes hablas y lugares, pero una hay principalísima, que no se ocultará al  discernimiento y agudeza de los vecinos de esta Corte, es a saber que multitud de hombres, mujeres y quizá niños, diestros en el arte de apoderarse de lo ajeno, vendrán a esta Villa, aprovechando la circunstancia de tan favorable ocasión, como la de los universales juegos sobredichos, de modo que al número común de pícaros, cortabolsas, sopistas, catarriberas y otros muchos de dudosa condición que ya existen en la Corte habrá que añadir a los que desde fuera se agreguen, por lo que hemos de juntar a la cortesía el más solícito desvelo, para evitar hurtos, robos e ilícitos y codiciosos engaños, que de darse en abundancia empañarían nuestro buen nombre y fama. 
 Sepan por último los moradores de esta Villa que si de muy grande peso y empeño son las razones de la virtud, también lo son las del material provecho, que crecerá en proporción a la mayor difusión de nuestro honesto comportamiento y crédito. 
 Confío, pues, y recomiendo a los vecinos que anden muy sobre sí, cuidadosos de la nombradía y prestigio de esta coronada Villa. 
Madrid, 11 de junio de 1982.

http://elpais.com/tag/enrique_tierno_galvan/a/
http://www.gomezrufo.net/pdf/trastienda/Bandos_del_Alcalde.pdf

Los protagonistas más destacados del siglo XX:












miércoles, 24 de julio de 2013

VALOR y AMOR

Borges y María, su mujer
"Hay una cosa,
de la que ningún hombre
se arrepiente.
Esa cosa es haber
sido valiente.

Un hombre que acepta
que una mujer no lo quiera,
es también un valiente, 
a su manera"

J.L. Borges

domingo, 28 de abril de 2013

ELOGIO DE LA LECTURA



Con certeza -aun cuando la mayor parte de la población mundial pueda, a estas alturas del siglo XXI, hacerlo- son más las personas que leen por obligación o resignación que por goce y placer.
Acaso por eso Borges, un hombre que dedicó -según dijo- su existencia a leer más que ha vivir, no exageró al afirmarr que para él los libros constituían una forma de felicidad a la que teníamos derecho los hombres y de igual modo las bibliotecas un reducto paradisíaco al que teníamos libre acceso cualquiera que lo quiera, sin distingo de edad, urgencia o vanidad.
"Yo soy pequeño desde pequeño", escribió alguna vez el gran escritor guatemalteco
Augusto Monterroso para referirse a su estatura física. Lo decía, que duda cabe, con franqueza, gracia y sabiduría  Pero lo decía, sobre todo, porque lo que le reagateó la biología lo debía a los libros; es decir, al descubrimiento y deslumbramiento de su uso y trato, en bibliotecas pobres y "tan malas que solo tienen libros buenos”.
Sin duda, de todos los inventos, el del libro, por tratarse tal vez del más humano de todos, guarda una extensión del atributo más humano que poseemos los humanos: pensar, evocar y explicar. Y del órgano más misterioso y complejo que lo procura: el cerebro. Memoria que convierte la existencia en historia.
Con todo, implacable, el tiempo destruye -por igual- libros y usuarios. Con pesar descubro (pues reposan alineados a mis espaldas), que mis libros igual que las mujeres que amé (y me amaron) lucen las huellas ignominiosas del tiempo. Huérfanas de mi mismo -esperando manos imposibles que las amen como las amé yo- conforman mi más bello y soñado harem.
La fascinación que producen los libros suele ser sutil y velidosa. Incluso un hombre tan riguroso, equilibrado y preciso, como el historiador Jorge Basadre no fue extraño a su cotidiano hechizo. No exento de sabia malicia, sostenía el sabio maestro, que no dejaba de ser sorprendente que el simple hecho de abrir una página y otra pudiera prodigar un placer, además de íntimo, no menos  intenso que aquel que procuran el contacto de los  cuerpos que se quieren y desean.
"Se escribe con palabras no con ideas", sentenció Moliere. Será por eso que siempre habrá -a pesar de los recursos virtuales- más lectores que lean que lectores que escriban. Y por más que los demagogos opongan los hechos a las palabras, siempre será la palabra primero, puesto que toda acción humana (digna de serlo) comienza por ser pensamiento. En buena cuenta: libro. Por eso mismo, aun cuando no forme parte de sus hábitos,  padres y docentes celebran tener hijos o alumnos lectores. (Tanto así, que hasta los presos lectores lo serán menos en el Brasil: cuatro días de rebaja de condena por libro leído).
No obstante, al margen del recurso obligatorio de la lectura para estudiar o informarse (o simplemente para matar el rato), cunde la edificante sensación de que leer nos hace deferentes, y hasta diferentes. De manera que el buen trato comienza por la palabra. Hablar para entenderse, o incluso para confrontar. 
"Lee y conducirás, no leas y serás conducido", dijo Santa Teresa. Con todo, y contra
todo, leer será para mi gusto siempre algo tan irracionalmente racional y humano como hacer el amor. Por eso, de todas, debo a un pintor; pero ante todo, un magnifico lector (Gody para sus amigos) la más breve y certera justificación para hacerlo:"Leer es lo que más le ayuda a uno a vivir". Y del mismo modo, porque si no sirve para vivir, debo a un escritor (MVLL) saberlo: "Estoy completamente convencido de que una persona que lee bien disfruta muchísimo mejor de la vida".
 

miércoles, 23 de diciembre de 2009

CRISTÓBAL DE LA CRUZ


El cronista y dibujante indio Huamán Poma de Ayala  en el siglo XVII -conforme lo señala y precisa Raúl Porras Barrenechea- acostumbraba referirse con aquel inusual nombre a una de las figuras mas sorprendentes de la historia: Jesucristo.
Sin embargo, en el siglo XX, de manos de un escritor argentino -bonaerense para ser exactos-, al redactar el prólogo de un libro pretenciosamente biográfico, surgió la semblanza más breve y rigurosa sobre tan rotundo y desconcertante personaje.
Aunque nací en un país de predominio católico, no me considero cristiano. Tampoco lo lamento ni lo celebro. Me basta con escribir estas palabras que preceden a estas otras.

“Más allá de nuestra fe, Cristo es la figura más vívida de la memoria humana. Le tocó en suerte predicar su doctrina, que hoy abarca el planeta, en una provincia perdida. Sus doce discípulos eran iletrados y pobres. Salvo aquellas palabras que su mano trazó en la tierra y que borró enseguida, no escribió nada. No uso nunca argumentos; la forma natural de su pensamiento era la metáfora. Para condenar la pomposa vanidad de los funerales afirmó que los muertos enterraran a los muertos. Para condenar la hipocresía de los fariseos dijo que eran sepulcros blanqueados. 
Joven, murió oscuramente en la cruz, que en aquel tiempo era un patíbulo y que ahora es un símbolo. Sin sospechar su vasto porvenir Tácito lo menciona al pasar y lo llama Chrestus
Nadie como él ha gobernado, y sigue gobernando, el curso de la historia”. 

Jorge Luis Borges (1899-1986)




martes, 7 de julio de 2009

EL IDIOMA DE BORGES




Se infiere que Borges inventó un idioma. Una nueva e inconfundible forma de decir en el viejo idioma que nació para el mundo en un lugar de La Mancha. Es decir que el escritor argentino (que aprendió a leer y escribir y contar historias al mismo tiempo en castellano que en ingles) impuso una marca irreversible al idioma que dieron vida nuestros antepasados ibéricos. Creo conjunciones sorprendentes: incrédulo estupor, pacifica tiniebla, recelosa claridad, ávido sigilo, fatigada victoria, insomne amanecer, desdeñosa perplejidad. Asimismo descripciones rotundas: medía columna de piedad necrológica, una vehemencia de último sol exalta los cristales. También perennizó palabras que parecen inventadas por él mismo: fatigar, falaz, vaga, unánime, laberinto. Y aunque eligió partir lejos de su país para casarse ya octogenario con su secretaria antes de morir pasó los últimos treinta años de su vida reconocido y admirado en el mundo entero. Sin embargo, la gloria no lo libro de la paradoja de perder la visión por completo justo cuando su talento comenzaba a brillar y ponía fin a su etapa de anónimo bibliotecario. Pero su mayor desdicha fue haber -como él diría- urdido una obra perdurable e insólita entre lúgubres fantasmas incapaces de ver lo que tenían delante de sus torpes ojos. Tanto que cierto día uno de los empleados (uno de sus inefables colegas) de la Biblioteca Nacional al descubrir en una enciclopedia el nombre completo de Borges lo único que atinó fue decirle que había un escritor que llevaba su mismo nombre. Pero era Borges, aunque esa tarde solo fuese un hombre solitario y amargado que caminó llorando en silencio hasta la estación del tren que le llevaría a casa igual que siempre; el mismo Borges que escribió “Ficciones”(1941), su primer libro de relatos, en donde desde entonces era posible leer:
“La gloria es una incomprensión y quizá la peor”
“Pensar, analizar, inventar no son actos anómalos, son la normal respiración de la inteligencia”
“Mi recuerdo del Quijote, simplificado por el olvido y la indiferencia”
“La recelosa claridad de la madrugada”
“Esa noche visitamos la Biblioteca Nacional. En vano fatigamos atlas, catálogos, anuarios de sociedades geográficas, memorias de viajeros e historiadores: nadie había estado en Uqbar”
“También le parecía que el hecho estético no pude prescindir de algún elemento de asombro y que asombrarse de memoria es difícil”
“He aquí su plan, tal como lo empobrece (tal como lo purifica) mi olvido”.
“Con alivio, con humillación, con terror, comprendió que el también era una apariencia, que otro estaba soñándolo”.
“Si el honor y la sabiduría y la felicidad no son para mí que sean para otros. Que el cielo exista, aunque mi lugar sea el infierno”
“Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer”
“Le cruzaba la cara una cicatriz rencorosa”.
“Dicen que era severo hasta la crueldad, pero escrupulosamente justo”
“Lo que hace un hombre es como si lo hicieran todos los hombres”
“Para mostrar que le era indiferente ser un cobarde físico magnificaba su soberbia mental”
“Dios totalmente se hizo hombre pero hombre hasta la infamia, hombre hasta la reprobación y el abismo. Para salvarnos, pudo elegir cualquiera de los destinos que traman la perpleja red de la historia; pudo ser Alejandro o Pitágoras o Rurik o Jesús; eligió un ínfimo destino: fue Judas”.

martes, 14 de abril de 2009

EL HÉROE Y EL POETA




A más de cuatro mil metros de altura, y a lo largo de más de cien kilómetros, casi nunca la temperatura supera los trece grados centígrados sobre la Meseta de Bombón. En ese escenario, vasto y frío, el 6 de agosto de 1824 se desarrolló la Batalla de Junín en la pampa de Chacamarca. Aquél día se enfrentaron, sin disparar un solo tiro, 9,000 patriotas contra 11,500 defensores -casi en su totalidad nativos- del dominio español.
Entre las 5 y 5.45 de la tarde las lanzas y las espadas tiñeron de sangre los pantanos. Fue una tarde paradójica, pues al final de la batalla vencieron quienes comenzaron por huir. La incursión providencial de los Húsares del Perú definió la historia. Un joven comandante argentino, de 25 años, dirigía la legión que libró a la tropa patriota del sangriento e inminente revés. Pese a su juventud se trataba de un veterano del Ejercito de Los Andes.
En la plaza La Libertad de la provincia de Junín un monumento ecuestre rinde tributo al héroe argentino. Sin embargo, la escultura y las palabras en ella puestas resultan insuficientes sin aquellas que -escritas por su bisnieto, décadas después - lo consagran con no menor gloria, en el campo de batalla como en la memoria.




PAGINA PARA RECORDAR AL CORONEL
SUAREZ, VENCEDOR EN JUNIN

Qué importan las penurias, el destierro,
la humillación de envejecer, la sombra creciente
del dictador sobre la patria, la casa en el Barrio del Alto
que vendieron sus hermanos mientras guerreaba,
[los días inútiles
(los días que uno espera olvidar, los días que uno
[sabe que olvidará),
si tuvo su hora alta, a caballo,
en la visible pampa de Junín como en un escenario
[para el futuro,
como si el anfiteatro de montañas fuera el futuro.

Qué importa el tiempo sucesivo si en él
hubo una plenitud, un éxtasis, una tarde.

Sirvió trece años en las guerras de América. Al fin
la suerte lo llevó al Estado Oriental, a campos del Río Negro.
En los atardeceres pensaría
que para él había florecido esa rosa:
la encarnada batalla de Junín, la orden que movió la batalla,
la derrota inicial, y entre los fragores
(no menos brusca para él que para la tropa)
su voz gritando a los peruanos que arremetieran,
la luz, el ímpetu y la fatalidad de la carga,
el furioso laberinto de los ejércitos,
la batalla de lanzas en la que no retumbó un solo tiro,
el godo* que atravesó con el hierro,
la victoria, la felicidad, la fatiga, un principio de sueño,
y la gente muriendo entre los pantanos,
y Bolívar pronunciando palabras sin duda históricas
y el sol ya occidental y el recuperado sabor del agua
[y del vino,
y aquel muerto sin cara porque la pisó y borró la batalla...

Su bisnieto escribe estos versos y una tácita voz
desde lo antiguo de la sangre le llega:
—Qué importa mi batalla de Junín si es una gloriosa memoria,
una fecha que se aprende para un examen o un lugar en el atlas.

La batalla es eterna y puede prescindir de la pompa
de visibles ejércitos con clarines;
Junín son dos civiles que en una esquina maldicen a un tirano,
o un hombre oscuro que se muere en la cárcel.

Jorge Luis Borges (Argentina)

Borges ante el monumento de Suárez