jueves, 21 de julio de 2016

EN NOMBRE DEL PUEBLO



Los hechos suceden una vez, pero se cuentan (impresas o no) para hacerse verosímiles. Es así como, de boca en boca, el episodio adjunto, desemboca en las paginas de "Cajatambo, sus fiestas y costumbres" de Guillermo Rivera Huacho. 
Episodio instructivo y significativo que para existir, para ser real, exige ser contado. Creado, palabra a palabra. No una, sino muchas veces. Pues, la verdad sea dicha, la verdad no habla. La verdad se inventa.

   

Cuentan que en sus últimos años don José del Carmen Reyes, debido a los continuos abusos que perpetraba el Subprefecto de turno, un día se vió precisado a deponer su habitual sosiego patriarcal para interceder, decidido, en demanda de justicia y equidad. Sin embargo, pese a la cortesía de su proceder, no fue atendido como esperaba, sino por el contrario groseramente agredido de palabras.
Entonces, sereno ante la ofensa y piadoso ante la prepotencia, el anciano que fuera diputado por Cajatambo, coronel de la Guardia Nacional y amigo personal del Tayta Cáceres, ante el desaire, con sus noventa abriles a cuestas, respondió con énfasis y brevedad.
-Señor, noto que usted es muy razonable y valiente, pero veremos hasta donde llega su bravura. !Lutay, haber, da la voz al pueblo !!
Al escuchar la orden, Lutay, el fornido guardaespalda que lo secundaba, de inmediato dió la voz de alarma haciendo sonar el cuerno que usaba como clarín. No terminó de soplar, cuando al instante, las cuatro esquinas de la plaza quedaron colmadas de gente. Hombres y mujeres armados de palos y piedras. En tal trance, al verse y saberse rodeados los gendarmes suplicaban, mientras el Subprefecto que no le temía a nada ni a nadie, temblaba presa de pánico.              
Entonces, a nombre de su pueblo y muy seguro de si, José del Carmen Reyes, con la misma determinación de otros tiempos, antes de ordenar el repliegue de la población, conminó al arrogante forastero.
-Señor Subprefecto, veo que usted es mas valiente de lo que imaginé. Tiene veinticuatro horas para abandonar la ciudad! Ah! algo mas, le recomiendo una copa doble de cascarilla. Es muy buena para la terciana que, según veo, le ha atacado muy fuerte.   

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