jueves, 29 de diciembre de 2016

EL RETORNO


Brisa, Edwin y Jessy
Aun cuando las palabras de este poema salieron de mis manos no hubieran existido sin la repentina convalecencia de Jessy Chavarria Hijar . Pues a Brizeida Hijar y Edwin Chavarria, un día que jamás olvidaran, les tocó enfrentar la espera mas desesperante que pusiera termino al estado de inconsciencia súbita que postró por semanas a su primogénita.
Profesor, ganadero y  músico, Edwin, cierta tarde se lamentaba no haber compuesto nada dedicado a su hija. Dada la circunstancia que confrontaba, su consuelo fue contarme los detalles y pedirme que redacte algo.
Cuando lo hice y le envié el poema, la vez que nos volvimos a encontrar su mirada y sus palabras me dejaron perplejo: "César, gracias hermano. Cada vez que leemos lo que escribiste para mi hija, todos lloramos". No supe que decirle y tampoco lo sé al compartirlo aquí . Solo sé, con absoluta certeza, que nunca Cajatambo fue mas inolvidable con ellos, y por ellos, a pesar de los pesares.



Pensé que solo te quería
Que eras mi mayor alegría
La tierna niña de mis ojos

La voz que ha de guardar mi canto
Los pasos en donde seguiré andando
Los ojos de mi mirada ausente

Sin embargo de pronto un día
Tierno torrente de ternura
Te callaste hasta colmarte de silencio

Así descubrí el espanto
La soledad más solitaria
El llanto más lúgubre

Comprendí que muy a su pesar
Quienes mas nos aman
Más nos hieren cuando callan

Pues cuanto más intensa la dicha
Más atroz el dolor del amor

Más feroz el rumor de la vida
 
Con todo y contra todo
Cuando el día se hizo desierto luminoso
Y la noche oscuro túnel sinfín

Sin pensarlo atravesamos el desierto
Nos sumergimos en el túnel
Y esperanzados te esperamos

Sabíamos que querías mirarnos
Regalarnos una sonrisa
Vernos mirarte otra vez

Hasta que un día inolvidable despertaste
Nos regalaste la sonrisa más bella
La mirada más tierna

Entonces al verte sonreír comprendí
Que no era solo mi hija amada
Sino la vida misma la que me sonreía