lunes, 4 de mayo de 2009

LA EXPEDICIÓN LIBERTADORA EN HUACHO Y HUAURA








Portando siempre consigo un frasco con tinta, un pincel y un cuaderno -que nunca dejó de tener un lugar en sus alforjas o en las estancias errantes del Ejército Unido Libertador- el médico y edecán del Libertador, James Paroissien, día por día hizo anotaciones de lo que ante sus ojos de hombre culto, protagonista y testigo privilegiado a la vez, aconteció en la marcha de la Guerra de la Independencia en territorio peruano.
Algunas de esas libretas se perdieron y otras se conservan en archivos de su país de origen (Inglaterra). Escritas en ingles y luego traducidas a nuestro idioma fueron publicadas por primera vez en 1971 como parte del esfuerzo editorial más vasto y riguroso realizado sobre el surgimiento de la República: “La colección documental de la Independencia del Perú” (que reúne el trabajo de investigación de 14 estudiosos, compilados en más de 80 tomos que suman alrededor de 40 mil páginas).
Preservadas a distancia durante décadas y recuperadas a tiempo, las anotaciones de Paroissien nos permiten contar no solo con una versión de primera mano, sino -sobre todo- con una visión tan vívida, reveladora y minuciosa de los inicios de la Guerra de la Independencia; pero de manera especial nos permiten reconstruir lo que sucedió en Huaura y los pueblos aledaños.









Nov. /1820
10
“Al amanecer pasamos los farallones de Huaura y con una fresca brisa entramos al puerto de Huacho a las 12. El descuido de los capitanes de los transportes es algo asombroso y solo puede igualarse con nuestra buena suerte para escapar del peligro que nos amenazaba. Para empezar: la “Águila” chocó con la “Peruana”, partiendo su cable. La “Santa Rosa” cuyo Capitán es un francés que, a pesar de ser Teniente en la Marina, es un sujeto muy estúpido y peor marino, casi embiste a la fragata “Minerva”, y únicamente por los descomunales esfuerzos del Capitán Spry, logró liberarse. Lo que más nos sorprendió a todos fue la entrada de “O`Higgins” entre todos los barcos, aunque dirigía el rumbo como un bote, casi topó a varios y para colmo anclo dentro de la playa. Casi todos pensamos que iba a encallar. El mismo Lord Cochrane, quien no es muy nervioso, confesó que había sido la maniobra más imprudente hecha hasta ahora por Crosby, y estaba furioso con él.
Para colmar nuestra paciencia, la “Esmeralda” entró media hora más tarde, y el oficial Mr. Bell creyendo que su cable ya estaba completamente pasado, dejó deslizarse su extremo y como no disponía de otro para impedir que encallara la nave, vióse obligado a virar y quedarse fuera.
No obstante la violencia del viento y del mar, se desembarcaron de inmediato los caballos, los granaderos del Nº 4 y el 7 de infantería ligera.
D`Albe fue enviado a hacer un reconocimiento, pero encontró a unos pocos frailes (de esta peste abundan todas las aldeas del Perú) y varios indios, ya que la mayoría de los habitantes se vieron inducidos a abandonarla, en vista que Pezuela había ordenado fusilar a todas aquellas personas que se comunicaran con nuestra escuadra, la última vez que estuvo aquí. Más como son patriotas aunque tímidos, sin duda entraran de vuelta mañana.
El “Galvarino” se nos unió esta mañana con un cargamento de cerdos bien gordos traídos de Chancay. Como serán de gordos que apenas pueden bambolearse”.
11 Temprano el Gral. San Martín ingresa a Huacho. La ciudad luce desolada por la amenaza de muerte que pesa sobre quienes no hagan abandono de sus casas. No obstante, con los que permanecen se nombra un gobernador.
12 La población comienza a regresar. Un niño (hijo de uno de los fusilados por vender alimentos a los patriotas un año antes durante el desembarco al mando de Lord Cochrane) conmueve con el relato de la ejecución de su padre al Gral. y a sus oficiales.
Asimismo, el pueblo se entera de los propósitos del Ejército Libertador leyendo -naturalmente a por intermedio de la reducida minoría que sabe hacerlo- las proclamas pegadas en las paredes y las gacetas que se distribuyen.
También, ese mismo día, entre campos sembrados de trigo, maíz y camotes, a través de un camino flanqueado por árboles frutales (paltos, guanábanos, lúcumos y papayas) Thomas Guido y James Paroissien llegan a Huaura y se dirigen a la hacienda El Ingenio. Al cruzar la antigua villa colonial Paroissien calcula que no tiene más de 600 habitantes. “Se limita, dice, a una calle larga con chozas de tejados planos. Las paredes son de barro y los techos de paja”.
13 El Gral. San Martín se despide de Lord Cochrane.
La población de Supe hace manifiesta su adhesión trayendo 300 caballos. Por su parte, el dueño de El Ingenio, don Manuel Salazar y Vicuña, llega al puerto y obsequia al Gral. San Martín un corcel blanco, dos barriles de vino y cuatro mil arrobas de azúcar.
En las partes elevadas que rodean la bahía de Huacho se construyen fortificaciones para asegurar el uso del puerto.
17 Se construye un muelle adicional para facilitar las operaciones.
El Gral. San Martín y el Ejercito Libertador toman posesión de Huaura -que nunca más volverá a ser sometida al poder real- pero establece su Cuartel General en Supe en previsión al arribo de fuerzas realistas.
21 “Hoy recibimos noticias que toda la provincia de Cajatambo ha declarado a favor de la causa patriota. Desde puntos distantes viene gente a presentarse donde el General. Nuestro ejercito va aumentando rápidamente y los oficiales están ocupadísimos en instruir a los reclutas”.
23 “Los negros rehúsan trabajar y sólo desean unirse al ejercito”. Para evitar paralizar las labores del campo el Gral. San Martín resuelve no admitir más soldados que sean hijos de esclavos.
“Cuatrocientos hombres de Huacho ofrecieron sus servicios como voluntarios en la forma más valerosa”.
25 El Gral. San Martín regresa a Supe.
“Pernoctamos en El Ingenio”
26 “Salimos muy temprano del Ingenio y después de una agradable cabalgata, llegamos a Huacho, en donde el General se detuvo un rato y prosiguió a la bahía”
27 “Dejé el lecho a las 3 de la madrugada, y a las 5 salí de Huacho”
“El día 26 la población de Pativilca y Barranca juró mantener su independencia. Hoy Supe ha hecho lo mismo, con gran regocijo, iluminación, fuegos artificiales y bailes en Condes”.
28 “Treinta excelentes pescadores de Huacho se han ofrecido de voluntarios a nuestra Marina. Son muy activos y serán buenos marineros”

Dic. 1820
3 El batallón Numancia abandona las filas realistas.
“El General determinó cercar Lima y ponerse en contacto con Arenales”.
5 Regreso de Supe a El Ingenio.
7 Regimiento Nº 4 es destinado a Quipico.
El Gral. San Martín se dirige a Vilcahuaura (“que significa Hija del Viento”) donde, según averigua Paroissien, se crían a campo libre por lo menos siete mil chanchos que luego son llevados a Chancay para ser alimentados con camote, maíz y cebada y, por último, ser beneficiados y vendidos en los mercados de Lima.
Asimismo, el poblado de la hacienda le motiva la siguiente observación: “Como Vilcahuaura es insalubre su población está expuesta a las tercianas y calenturas interminables. Los mosquitos son terriblemente molestos, aunque su tamaño no es más grande que una pulga, pero su picadura es tan venenosa que produce una hinchazón mayor que la dejada por el mosquito corriente y más dolorosa”.
Se traslada el Cuartel General a Huaura y el Gral. pasa a habitar El Ingenio (“quedándose únicamente con sus edecanes”) mientras el Estado Mayor ocupa el actual local del Museo de La Independencia.
Al volver de Vilcahuaura atacado por los bichos el Gral. San Martín abandona su lecho para dormir sobre un sofá. Así pasa su primera noche en El Ingenio.
8 Entre Huaura y Huacho, a pesar de la guerra, la vida cotidiana de los campesinos continua inalterable ante los ojos -que ahora son sus palabras- del médico ingles que anota aquel día: “los indios están cortando trigo”.
26 El Gral. San Martín ordena a Paroissien hacerse cargo de la compra de armamentos que oferta el barco norteamericano “Louisa” acoderado en la bahía de Huacho.
28 De madrugada, el Gral. San Martín, Paroissien y sus demás edecanes se dirigen hacia el Valle. Al comenzar la mañana son agasajados en Vilcahuaura “donde nos desayunamos con un excelente lechón asado”.
Luego de saborear el convite porcino siguen hasta Humaya, hacienda trabajada por 600 esclavos cuyo dueño -español- ha huido.
En el trayecto Paroissien no deja de hacer esta sugerente observación: “Abundan las ruinas de los incas”.
Al final del día llegan hasta la hacienda Quipico donde deciden pernoctar. Los acoge la dueña, pues su marido (también español) se halla ausente.
29 Parten al amanecer y en el trayecto cruzan un arco de piedra junto al río “de aspecto muy singular”.
“Alrededor de las 10 llegamos a Sayán”
“Sayán está construida sobre el mismo sitio en que una vez se levantó una ciudad incaica. Sus calles, solo dos, son irregulares. Tiene 1200 habitantes. Produce principalmente fruta, que es vendida en la sierra; pisco o aguardiente de uva; un vinagre excelente; una pequeña cantidad de vino malo y algo de ganado, que es enviado a Lima”.
“En tiempos de paz, como clima es delicioso, las personas enfermas acostumbran a pasar acá su convalecencia”.
“Hay una gran variedad de frutas y su sabor es excelente. Hoy nuestro postre consistió en: uvas, melones, sandías, paltas, melocotones; pero fuera de estas, tienen ciruelas de distintas clases, mangos, naranjas, limones, chirimoyas, guanábanas, guayabas, manzanas, plátanos, duraznos, peras y otras cuyos nombres no recuerdo”.
“Como por la tarde varias familias vinieron a presentar sus respetos al General, se mandó llamar a los músicos de la aldea”. El conjunto de músicos se compone de un arpista, un violinista, un guitarrista y tres cantantes “acompañados ocasionalmente por una persona que tamborileaba sobre el armazón de madera del arpa”.
“Las damas habiánse engalanado (…) y casi todas vestían trajes de seda. Se comenzó a bailar minuetos y, mientras el General permaneció en el salón, todo fue corrección. Una vez que el General se retiró (Su Excelencia se excusó muy temprano) ello dio lugar a ciertas danzas licenciosas introducidas por los africanos y muy en boga acá, pues las siguen con entusiasmo”. Con tanto entusiasmo, anota Paroissien sorprendido, que hasta “el marido contempla con indiferencia y aun con placer, como su mujer o su hija se contorsiona voluptuosamente al bailar el Malambo”.
30 “Desayunamos en Sayán y alrededor de las 9 partimos. Cruzamos el rio Chico por un miserable puente de varas entrelazadas, que nos obligó a desmontar. Por un mal camino llegamos a Andahuasi en una hora”.
Al hacer su ingreso a la hacienda Andahuasi alrededor de 200 esclavos, “en su mayoría mujeres y niños”, celebran alborozados la llegada del Ejercito Libertador, y de su jefe, ejecutando piruetas y entonando espontáneos cantos que impresionan al Libertador. Por su parte, el administrador de la hacienda (que pertenece también a un español) ofrece un agasajo al Gral. San Martín y su tropa.
“A las 5 abandonamos la hacienda y atravesamos las plantaciones de azúcar (que producen 1500 arrobas al año) por un camino excelente. Una vez que pasamos también se descompuso el camino. Llegamos al pie de unas altísimas montañas, llenas de cascadas y proseguimos hasta Visquira, un poblado casi olvidado de Andahuasi”.

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